El PSOE en su laberinto

Teodoro Santana

Lo peor que le puede pasar a una máquina electoral –y no otra cosa es el PSOE– es hundirse precisamente en el escenario electoral. Detrás del decorado no hay sino cargos públicos –cada vez menos–, enchufes ­–cada vez muchísimos menos– y palabrería hueca. Ya no sólo les desertan los afiliados de pegar carteles, sino que ni siquiera consiguen interventores para las mesas electorales. Ya se sabe: cuando no hay harina, todo es mohína.

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