El euro y la necia incompetencia de la elite política europea: un espanto sin final que se acerca inexorablemente a un final espantoso

Marshall Auerback


Se suponía que hoy era el día en que los problemas de la Eurozona se resolverían de una vez por todas. ¿Cuándo hemos oído eso antes? A decir verdad, resulta difícil entusiasmarse con cualquiera de las “soluciones” puestas sobre la mesa: todas ellas se niegan en redondo a reconocer que el problema de la Eurozona es fundamentalmente un problema de arquitectura financiera mal concebida. Los “problemas” de la banca, y la consiguiente “necesidad” de urgente recapitalización, son simplemente síntomas del problema.

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