Grecia Promacos

Teodoro Santana


Tras el colapso del sistema financiero de los grandes países capitalistas y la salvación de los bancos con ingentes cantidades de dinero público, los que quedaron para el arrastre fueron los propios estados quienes, asfixiados por ese saqueo de recursos, se vieron obligados a pedir dinero prestado ¡a los propios bancos! Y ello porque las leyes europeas, hechas a la medida de la oligarquía financiera, prohíben que el Banco Central Europeo (BCE) preste dinero directamente a los estados. De esta forma, los bancos piden dinero al BCE al 1% de interés y lo prestan a los estados al 3%, al 7% y hasta el 12%. Todo son beneficios para corporaciones que, por otro lado, siguen recibiendo ayudas públicas.


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